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PANEL DE DISCUSION Y PRESENTACION DE LA PELICULA:
"EL CAMINO A GUANTANAMO
The Road To Guantanamo)
"
24
de marzo de 2:30 - 5:30 PM, Salón 1700
Lugar: SFU Harbour Centre, 515 W. Hastings, Vancouver, BC.
Admisión $5.00 donación
Los estamos invitando a escuchar varios panelistas hablar
sobre el tema de las violaciones a los DERECHOS HUMANOS en
Guantánamo, la base naval estadounidense.
Participe en la discusión de la necesidad de cerrar este
campo de detención ilegal e inhumano. Cientos de
ciudadanos de más de 30 países están injustamente
detenidos , en violación flagrante a los convenios
internacionales y los mas fundamentales derechos humanos.
Cuba exige la devolución de esta tierra usurpada de su
territorio nacional.
Organizado por: Amigos de Cuba, FMLN, Vancouver Bolivarian
Society y Peña Latina.
Más info: (604) 432-7400,
amigosdecuba@hotmail.com
EL CAMINO A GUANTANAMO (The
Road To Guantanamo)
Inglaterra, 2006
Dirigida por Michael
Winterbottom y Mat Whitecross, con Farhad Harun, Arfan
Usman, Rizwan Ahmed, Wagar Siddiqui, Shahid Iqbal, Jason
Salkey.
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Esta es gente mala. (George Bush)
No soy abogado. No me ocupo de aspectos legales.
(Donald Rumsfeld)
Ver la película El camino a Guantánamo es hoy una
experiencia muy movilizante, y será más intensa a medida
que se conozcan más detalles sobre la tortura que están
practicando las instituciones estadounidenses sobre los
sospechosos de terrorismo. Pocos días después de verla,
conocimos la nueva ley del gobierno de Bush que acentúa el
avasallamiento a los derechos humanos y legaliza los
medios coercitivos para obtener información. La pensadora
Judith Butler analiza en su libro “Vida precaria” la
condición de los sospechosos de terrorismo que sufren
detención indefinida en esos lugares que –por estar fuera
del territorio de los Estados Unidos– quedan al margen de
los derechos de la ley de ese país. El Poder Ejecutivo ha
designado a funcionarios o burócratas (que ni siquiera
cuentan con una clara legitimidad) para “evaluar”
unilateralmente si los detenidos –que carecen del status
de prisioneros de guerra y no están amparados por la
Convención de Ginebra– revisten alguna peligrosidad, y
deciden sobre la vida y la muerte de simples sospechosos,
neutralizando el estado de derecho y aboliendo la división
de poderes. En nombre de la seguridad y emergencia
nacionales funciona allí un marco racial y étnico que
considera a esas vidas menos que humanas, privadas de sus
elementales derechos legales, en un ilegítimo ejercicio
del poder.
El film del inglés Michael Winterbottom es un vívido
cuadro de situación de un caso real: la odisea de cuatro
ciudadanos ingleses de ascendencia árabe y religión
musulmana, en su largo camino hacia la abyección. En una
medida combinación de ficción y documental, el film relata
el viaje que el grupo realizó en 2001 desde Tipton,
Inglaterra, a Pakistán para asistir a la boda de uno de
ellos. Por difusos motivos que tampoco para el público
quedan precisados, tal vez por una intención humanitaria
de solidaridad, o por omnipotencia juvenil, los muchachos
pasaron a Afganistán poco después del ataque a las Torres
Gemelas, convencidos de que Estados Unidos no invadiría
ese país. Entonces, lo que podría haber sido una road
movie de aventuras deviene una película de terror.
Desaparecido uno de los amigos, los restantes culminan su
éxodo bajo las bombas en un vehículo de talibanes. Junto a
ellos son hechos prisioneros por las fuerzas de la Alianza
del Norte y, cuando creían estar ya a salvo dada su
condición de británicos, son trasladados a la base militar
estadounidense de Guantánamo. Allí son sometidos durante
casi dos años a todo tipo de torturas físicas y
psicológicas, suspendidos todos sus derechos humanos, y
sufren continuos interrogatorios por parte de funcionarios
ingleses y norteamericanos, en procura de que firmen
declaraciones carentes de todo asidero real.
Si algo podemos sintetizar de la filmografía de
Winterbottom, es que la misma carece de una sola línea. Se
trata de un director versátil, que puede ocuparse tanto
del rock, como en La fiesta interminable (24 Hour Party
People), de la transposición de una novela al melodrama
(Jude) y de filmar una historia futurista (Código 46),
como de abocarse a los temas sociales, cosa que hizo en
Bienvenidos a Sarajevo y ahora en ésta, ganadora del Oso
de Plata a la mejor dirección en el último Festival de
Berlín. En una actitud fuertemente postmoderna, el film
transita –al principio algo confusamente– entre las
declaraciones ante la cámara de los verdaderos
protagonistas de la tragedia, imágenes de archivo y
noticieros, y la reconstrucción ficcional de sus
desventuras con actores no profesionales británicos de
origen árabe. Winterbotton recreó estas escenas en
Pakistán y Afganistán, mientras que reconstruyó las jaulas
al aire libre de Guantánamo en Irán. En esas celdas los
prisioneros están impedidos de pararse, caminar, o
practicar sus rezos cotidianos. Varios de ellos han
conseguido quitarse la vida, pese al celo de su vigilancia.
Es llamativa la capacidad de resistencia y serenidad de
los protagonistas reales cuando cuentan sus atroces
experiencias en ese descenso a los infiernos.
En esta oportunidad, Winterbottom codirige el film con
su habitual colaborador Mat Whitecross, quien al parecer
conoce de cerca la historia de Argentina y, como todos
nosotros, sabe que dramas tan siniestros y kafkianos como
éste no son privativos de los países del Norte.
Josefina Sartora
Baje afiche alusivo en
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